
Nota: Nada que decir, me estoy ocultando, como no hacia hace mucho tiempo. No veo los dias soleados. Espero, la lluvia pueda limpiar un poco los días que vienen.
Hasta qué punto es bueno mentir?
Hasta qué punto es bueno confiar?
Yo pensaba saber la respuesta de ambas… pero no. Siempre pienso demás, y así como si actuara sin pensar, las cosas suelen resultar mal.
Hoy hice lo que pensé era lo mejor… me es demasiado difícil escribir sin recordar sus palabras
Mis miedos, se hicieron reales… y mis esperanzas, las pisaste, cruel. Golpeaste, donde viste, más dolía. Y cuando se me ocurrió pedirte ayuda, me la quitaste.
Decepción? La nombraste bastante… una y otra vez
Enojo? No era necesario decirlo, era obvio
Tristeza? Pues que más que aquellas lágrimas, hacían notorio cuánto daño te hice.
Y me trataste de tonta, de crédula… por lo bajo. Te reíste de todo aquello que te había dicho en mi vida. Me enrostraste todas nuestras conversaciones una a una. Y por si fuera poco me quitaste todo consuelo que podría tener.
¿Cómo debo llamarte ahora? Si me dijiste que ya no eras mi mamá… debo llamarte por tú nombre? Debo evitar llamarte simplemente? Puede que sea lo mejor, evitar hablarte, ya que a mirarte no me atrevo.
Sabes? Me heriste más de lo que me ha herido cualquiera… y créeme que si lo han hecho. Lo peor de todo es que heriste a una persona que no debías. No puedo evitar sentir un poco de rencor hacia ti. Hacia tus palabras….
Como es que puedes escupir tanto veneno a quien te apoyo cuando todos te dieron la espalda? Quien te ha visto llorar y te escuchado cada vez que has necesitado hablar? Quien, a pesar de no compartir tus opiniones se quedó contigo y nunca te discutió nada?
Y me da risa, que… te conozco tanto, tanto… que todo mi miedo tenía justificación. Todas tus palabras fueron mis pesadillas y únicos pensamientos en estos días. Como una premonición las repetiste. Casi como una grabadora… hiciste un guion con ellos y lo leíste frente a mí.
Me dejaste a la deriva… me quitaste tu mano sin pensarlo. Dicen que una madre te ayudará a levantarte pase lo pase. Caigas las veces que caigas, puedes contar con ella… para mí siempre fuiste un ejemplo, siempre pensé en ti como una meta, pero yo nunca, NUNCA le quitaría ayuda a quien me la pide y mucho menos si es mi hija. Te hiciste a un lado como quien le niega una moneda a un mendigo. Si hoy me volví un mendigo para ti, de verdad lo lamento. Lamento que en estos años, todas las cosas que te han tocado sufrir no te hayan servido de nada.
Créeme cuando te digo que por primera vez en mi vida puedo decir que te tengo rencor. Hiciste un daño que yo no te voy a permitir, porque a mí… podrás hacerme lo que quieras, pero heriste a quien no debías.
“No llores por mí, no tengas pena de mí… siente pena por ti”
…Sí, siento pena por mí, porque perdí años creyendo en ti, creyendo en que pasara, lo que pasara me ibas a apoyar. Pero años creyendo que estarías junto a mí incondicionalmente. Y sé que el enojo me hace decir cosas demás al igual que a ti. Pero hiciste un daño que no te imaginas.
Pero puedo seguir adelante, contigo o sin ti. Soy autosuficiente y para mi suerte tengo el mayor apoyo que me podría imaginar.
Y sabes algo más? No me arrepiento de nada, estoy tranquila conmigo, porque a pesar de todo no he cometido ni un crimen y a diferencia de ti, con el paso del tiempo no me voy a arrepentir de lo que dije o hice. ¿ahora quién debería sentir pena de sí mismo? No me alegro de ello, pero por favor piénsalo… tú deberías saberlo mejor que nadie, puedo llegar a ser la persona más cruel cuando quiero. Pero no lo soy, porque a diferencia de la mayoría. Acepto mis debilidades y mis errores en vez de culpar al resto. Yo no tengo que arrepentirme de nada, porque nunca he hecho algo con la intensión de dañar a alguien y menos a una persona que amo.

